Un complejo industrial ilegal de producción de droga, con capacidad de generar mensualmente hasta cuatro toneladas de clorhidrato de cocaína, avaluadas en cerca de 160 millones de dólares en el mercado internacional, fue neutralizado por las Fuerzas Militares en el departamento del Cauca.
Desde este centro delictivo se preparaban cargamentos con destino a Centroamérica, en alianza con carteles mexicanos como el de Nueva Generación, y, posteriormente, hacia Estados Unidos y Europa.
En menos de 12 horas de operaciones, y, tras un trabajo de inteligencia militar que se prolongó por más de tres meses, el Ejército Nacional, en coordinación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Policía Nacional y con el apoyo de la Fiscalía General de la Nación, logró ubicar y destruir de manera controlada uno de los megalaboratorios de clorhidrato de cocaína más grandes identificados en el último año en el departamento del Cauca, cuyo valor superaba los 1600 millones de dólares en infraestructura e insumos.
Hasta zona rural del municipio de El Tambo llegaron tropas del Batallón de Operaciones Terrestres N.° 20, adscritas a la Brigada Contra el Narcotráfico N.° 3. Allí encontraron un complejo ilegal conformado por 14 estructuras interconectadas, que funcionaban como un auténtico centro industrial de droga, con capacidad de producción mensual de hasta cuatro toneladas del alcaloide. En el lugar fueron incautados más de 1100 kilogramos de cocaína cristalizada, tres toneladas líquidas en proceso y más de 5000 galones de insumos químicos.
El complejo criminal contaba con maquinaria industrial de gran capacidad: prensas hidráulicas, hornos microondas, mezcladores, calderas, generadores eléctricos y moldes metálicos con inscripciones como KING, RyR, B-UNIT2017 y otros logos que evidencian la proyección transnacional de la droga.
Este centro abastecía las economías ilícitas de la compañía Fray León, del grupo armado organizado residual (GAO-r) Carlos Patiño, bajo el mando de alias Iván Mordisco, considerado uno de los objetivos de alto valor para las Fuerzas Militares.
El impacto económico de la operación se estima en más de 20.000 millones de pesos, lo que constituye un golpe contundente a las finanzas criminales de esta estructura. Además, fueron destruidos tanques, prensas, motores, dormitorios ilegales y demás equipos empleados para el procesamiento de narcóticos, evitando la reutilización por parte de estas organizaciones al margen de la ley.